jueves, 20 de mayo de 2010

Las mujeres somos distracciones


Nuestro ministro del Interior, Karl Ernst Thomas de Maizière ha dado muestras de la "sabiduría jesuítica" de la que tanto hacen aspaviento algunos de quienes han visitado el insigne colegio de los jesuitas de Bonn.

Y se ha inclinado -a propósito de los que pasó en el colegio- por el final del celibato en la Igl. católica. Eel ex-alumno y hos ministro, deja en claro que él no es católico, sino protestante.

Entre nos, si fuera por seguir el ejemplo de la Igl. Evangélica en Alemania, entonces, que no tengamos, por favor, curas casados, porque no veo ninguna garantía de vida por el hecho de ser casado, ni tampoco garantía de mejor servicio a los client... perdón, a los feligreses.

La idea del pastorn protestante como en la época prusiana, en que la sra. del pastor, la famosa Frau Pastor, era una sra. buena, con muchos hijos, al total servicio de los demás miembros de la comunidad, que dirigía el coro, daba catecismo y clases a los niños y adolescentes, al tiempo que llevaba una casa llena de niños y cocinaba muy bien, eso ya pasó...

De Maizière dice que el argumento por el que los curas no deben casarse es "debido a que la mujer es una distracción" (una Ablenkung...); PLOP!

¿A alguien le puede parecer esto convincente? ¿¡Así que los hombres casados tienen una distracción o una Ablenkung!!!??? Y por qué entonces tantos hombres casados tienen tantas grandes responsabilidades? A lo mejor, deberíamos crear una casta de célibes para que realicen tareas más difíciles...

¿Dónde habrá escuchado De Maizière este cuento de que las mujeres somos distracciones y por eso los curas no se pueden casar? ¡No me digan que en el colegio! Aunque... después de todo lo que he escuchado este último tiempo... tampoco me extrañaría que se lo hubieran contado en su colegio de elite.

Yo creo que el celibato católico se ve muy distinto... ¿o no? Y se debe a otras razones... ¿Qué opinan?


1 comentario:

koppieop dijo...

Hola Marta:
El celibato -católico o no- tiene por finalidad dedicarse a una tarea con exclusividad. Por lo tanto, es encomiable, pero SOLAMENTE cuando la persona se lo propone ella misma, de motu proprio. De otra manera, pierde sentido.
Tengo motivos para pensar que hay muchas personas (quizás más de lo que supongo) que tienen muy poco, o incluso ningún, interés en tener relaciones carnales, ni en conocer las complejidades de formar una familia. No se dejan "distraer" de sus compromisos laborables, son célibes ideales.
Un abrazo,
Fdereico