lunes, 4 de marzo de 2013

El éxito de los accionistas suizos



Es algo muy, pero muy suizo, que supone, representa y defiende la austeridad, la igualdad de oportunidades, la democracia y el no a oligarquías, pero sí a elites. A las elites responsables y respetuosas de los principios de libertad y propiedad que han hecho grande a Suiza.

La imagen es el símbolo de la iniciativa y la tomé de su página en Facebook (que cuenta hoy con 2.763 likes).

El 67,9% de los suizos que votó ayer a favor de la iniciativa no lo hizo por envidia (Suiza no es Alemania). Tampoco estamos frente a un movimiento antisistémico, caótico, antiglobalización y/o indignado, ni siquiera del tipo "occupy". No amigos de Latinoamérica: Suiza no está en Sudeuropa.

Pueden ver los resultados de ayer en Wikipedia en alemán.

La iniciaiva corresponde al empresario de cosmética, Thomas Minder, que viene de una familia de empresarios suizos y con un MBA en New York. Ayer en la foto de la página de la inciativa celebrado con vino blanco.

Minder aclara ayer -a los medios alemanes- que la iniciativa no es de derecha, ni de izquierda, sino que fue apoyada por la media de la sociedad, esto es, por la clase media que, por otra parte, es la clase más importante de la sociedad suiza.

La iniciativa se dirige contra el llamado Abzoke que, de acuerdo a Wiktionary significa "quitar algo a alguien, con astucia y engaño o de manera fraudulenta" (jemandem etwas mit List und Hinterhältigkeit beziehungsweise in betrügerischer Weise abnehmen).

El detonante, en Suiza fue el llamado caso Vasella, por lo que el historiador y politólogo suizo Claude Longchamp habla del efecto Vasella.

Daniel Vasella es el saliente presidente del consejo de administración de la empresa  Novartis. Vasella debería recibir, como una especie de finiquito (Abfindung en Alemania; Abfertigung en Austria) 27 millones de francos (60 Millionen de euros) por concepto de labores de consejería (los famosos Berater que también existen en demasía en Alemania) durante un lapso de seis anos. Con esto, se impedía que Vasella trabajara para otra empresa del rubro. En otras palabras, era un apretón de manos dorado por "no hacer nada".

Esta especie de finiquito de oro de Vasella dio lugar a una ola de protesta tan grande -dentro de Suiza- que Novartis y Vasella tuvieron quw desistir del contrato. El poder de la opinión pública (no necesariamente de la prensa) es grande en países como Suiza..

Invito a ver el gráfico de la iniciativa, en Facebook, con los premios percibidos por los presidentes de los Consejos de Administación de empresas suizas (en euros). En rojo, el promedio.

Se trata de un rechazo a los llamados: paracaídas de oro (goldenen Fallschirm, esto es un paracaídas cuando dejas la firma) y apretón de manos de oro (goldener Handschlag), esto es, cuando te dan la mano en senal de aprobación o de haber llegado a un difícil acuerdo, de retirarte o al momento de ingresar.

 La filosofía que está detrás de la inicitaiva suiza que ayer logró casi un 68% de los votos, es que una empresa no es una institución destinada a que los miembros del equipo directivo y sus gerentes y "consejeros" se enriquezcan con y de ella, que es lo que hacen fijándose a sí mismos altos sueldos y premios (bonos) en un círculo cerrado sin que accionistas -esto es. propietarios- puedan decir algo.

Por otra parte, se quiere poner fin a la búsqueda de la ganancia rápida y a corto plazo, para poder cobrar un premio. El objetivo es que la de dirección empresarial sea "sostenible" o sustentable, dirigida hacia el futuro, hacia el largo plazo y no cortoplacista, ni encaminada al rápido enriquecimiento, sino a uno sólido. Por otra parte, son estos los principios que guían las empresas familiares en Suiza y otros países de habla alemana, de manera que no me extrana que Thomas Minder provenga precisamente de una de estas familias. Más interesadas en el largo plazo y en la solidez, que en el dinero fácil y rápido, pero esfímero. 

En suma, el texto de reforma constitucional aprobado por el pueblo suizo ayer, tiene estos tres elementos fundamentales (texto completo en Wikipedia, mi traducción en el post siguiente):

1) Los premios como parte del finiquito están prohibidos, así como también se prohíbe los bonos de bienvenida para el primer día de trabajo y los premios por haber realizado ventas o compras de empresas.

2) Los pagos de bonos se regulan anualmente, tanto para el año en curso, como para el año anterior. No existe un límite superior para estos bonos.

 3) Los directivos de una empresa no pueden acordar contratos como consultores, ni con la misma empresa (en la que trabajan/trabajaban), ni tampoco con una empresa del mismo grupo.

Se fortalece así la autonomía de la voluntad, tan importante en el derecho civil. Todo esto, muy de acuerdo, por lo demás, con la mentalidad y la ética suiza basada en la ética (originariamente) protestante, en que se respeta la libertad individual y la propiedad privada. 

En efecto, la iniciativa fortalece la propiedad: privada, ya que, quién más que los propios accionistas en asamblea general, pueden determinar los sueldos y los bonos del personal directivo de la empresa. Así, el Consejo directivo de administración no puede fijar sueldos y bonos, dejando de lado a los accionistas que son los propiestarios de la firma.

En la legislación suiza, el Verwaltungsrat es el organismo ejecutivo superior y responde sólo ante la asamblea general de accionistas, organismo legistlativo dentro de una sociedad por acciones. 

Por último, hay que senalar que este no es un referendum, sino inciativa. Llamarlo referendum es un error que yo también cometí ayer en Twitter. Según el derecho suizo, en un referendum, tiene lugar la votación de un proyecto de ley o de una ley ya acordada por el parlamento o por el gobierno. En algunos casos, la materia está sometida obligatoriamente a referendum y en otras, si se reúnen 50 mil firmas, se realiza un referendum. Así, un referendum se ejerce más bien un veto y de freno.

Por otra parte, una iniciativa proviene directamente del impulso ciudadano, no es un freno o un veto, o bien de asociaciones o de partidos políticos y su finalidad es lareforma de la constitución de  la Confederación de Suiza., para lo que se necesitan 100 mil firmas. No es un freno de la política, sino más bien, un motor. Es el caso actual. 

Como se ve, aquí no es el estado el que impone o prohíbe... Por el contrario, se fortalece los derechos de los verdaderos duenos de las empresas -los accionistas- y su derecho de propiedad privada, así como la autonomía de la volutad.

2 comentarios:

kop_op dijo...

Qué tal Marta, tanto tiempo. Me estoy interesando por varios otros blogs, y para seguir visitando también el tuyo, necesitaría disponer de un día de 36 horas (con el mismo mínimo para dormir). Pero hete aquí que un enlace me trajo de vuelta.
Sobre el tema de remuneraciones y - paralelamente, ambiciones - sin techo de CEO's leí hace poco la historia del derrumbe del Banco ABN-AMRO. Lo que más me llamó la atención fue la irresponsable indulgencia del "Aufsichtsrat", el Consejo de Supervisión, que representaba a los accionistas. Repetidas veces, se resistían a compras, fusiones y otras propuestas muy audaces y arriesgadas del Directorio, pero terminaban por ceder 1) ante la presión - léase promesas grandilocuentes de prestigio y grandes ganancias - y 2) las relaciones amistosas con los directores. Si se opnían, perdían ese puesto y el correspondiente estipendio.
Quizás la segunda circunstancia sea la más perniciosa: ¿quién se atrevía a romper ese círculo vicioso?
A todo eso, cuando los accionistas empezaron a darse cuenta de que algo no marchaba bien, ya era tarde....
Cariños, Marta!
Federico

Marta Salazar dijo...

buenos días querido amigo! tienes toda la razón! es eso, lo que cuentas, lo que se quiere evitar... y se hace, a mi modo de ver, con un buen sistema.
Hay que romper el círculo vicioso, sin duda! Y hacerlo a tiempo y no cuando sea tarde ;)

Te mando un abrazo fuerte, y te invito a eniviarme una historia tuya para "Relatos de amigos" :)