viernes, 22 de marzo de 2013

Otto Wels: "Nos pueden quitar la libertad y la vida, pero no el honor"


El 23 de marzo de 1933, se aprobó en el Reichstag. Hitler necesitaba la "legalidad" para alcanzar el poder total en Alemania. Con esta ley, el canciller federal se liberaba tanto del parlamento, como del presidente federal y, a partir de entonces, podría emitir decretos que tendrían fuerza de ley.

Estas leyes que permitían al ejecutivo "decretar leyes" habían tenido vigencia ya varias veces antes durante la República de Weimar; sin embargo, en esta ocasión, el tiempo por el cual se otorgaba era más largo (cuatro anos) y las materias que se permitía legislar por decreto era igualmente más amplias: se podía incluso reformar la constitución de esta forma.

Acerca de la constitucionalidad de esta ley, frente a la constitución de Weimar, se ha discutido mucho... Teóricamente, eran leyes inconstitucionales; pero existentes.

Por otra parte y en cuanto a las materias que se permitía regular al ejecutivo, en aquel entonces, no estaba tan claro como hoy el concepto de lo que, en derecho público, llamamos cláusulas pétreas o claúsulas eternas, como decimos en alemán (Ewigkeitsklausel).

El Partido social demócrata fue el único que, in toto votó contra la ley... sólo faltaron algunos de sus diputados que habían sido enviados al hospital por los grupos paramilitares nacional socialistas... acostumbrados a dar este tipo de golpizas a todos quienes se les opusieran en su camino de destrucción. Es más, paramilitares nacional socialistas esperaban ya, en la puerta, a quienes hubiesen votado en contra de la ley...

En este video, pueden ver al valiente diputado socialdemócrata Otto Wels, defender la posición de rechazo de su partido a la ley nacional socialista, que abrió el camino hacia la dictadura totalitaria.

Hay que reconocer que la fama del parlamento y del parlamentarismo no era precisamente la mejor en Alemania de entonces. Anos de trifulca permanente en el parlamento habían debilitado a este órgano como u  verdadero contrapeso frente al Ejecutivo.

El Partido de centro estaba dividido; sin embargo, regía la obligación de que todos los diputados votaran de acuerdo a la decisión de lacolectividad y no "en conciencia". Me parece que lo que más importaba en esa época a los católicos -reunidos en torno al ya mencionado Partido de centro era el tema de los derechos de la Iglesia católica, de los colegios y la educación católica. Y esto fue asegurado, de palabra, por Hitler en esa misma ocasión y los diputados del centro, parece que le creyeron... Oh ilusos!

Los católicos parecían no (querer) mirar más allá, parece que a la mayoría no le importaba más que estos "temas valóricos" como les llaman hoy. Pero olvidaron que había mucho más allá otros tópicos importantes... los derechos fundamentales de las minorías (no católicas, claro; pero qué importa....), olvidaron que los cristianos debemos defender los derechos fundamentales de todos, siempre y no sólo los "nuestros".

Tengámoslo presente...