jueves, 17 de septiembre de 2015

El cardenal Marx sobre los refugiados


Estimados amigos y amigas (especialmente quienes viven en Alemania): esta y no otra, es la posición cristiana frente al tema refugiados.

La página oficial de la Iglesia en Alemania (página oficial y no privada, de algunas organizaciones que ya se han convertido en verdaderas sectas) acaba de publicar este video del cardenal de München (con el de Colonia, uno de los dos más importantes de Alemania), sobre el tema Refugiados:

Toto hombre (en sentido genérico) es hijo/a de Dios. Cardenal Marx: nuestra identidad cristiana estaría en peligro si no ayudáramos a los refugiados = Jeder Mensch ist Ebenbild Gottes Kardinal Marx: Unsere christliche Identität wäre in Gefahr, wenn wir den Flüchtlingen nicht helfen würden

La opinión del cardenal de Colonia, Woelki, en Criterios católicos en torno al tema refugiados

Traduzco las palabras del Cardenal Marx, que están en perfecta armonía con lo que nos han dicho el Papa Francisco:

Nuestra identidad cristiana, estaría en peligro si no ayudáramos a los refugiados. Si dejamos morir en nuestras fronteras a personas necesitadas. Me da lo mismo la identidas cristiana...! (dicen). Esto no puede ser.

Identidad cristiana significa, en primer lugar: me encuentro con el que es más débil. Si no, quiere decir que entendí algo mal en el Evangelio. Esto es muy, muy importante. En segundo lugar, y esto lo dicen todos los estudios: donde los seres humanos viven juntos, donde conocen a los extranos. Ahí crece no el odio, sino la disposición a convivir y a colaborar.

En tercer lugar, yo diría que vamos hacia una sociedad que no es más homogénea. En München, más de la mitad de la gente no está unida a una confesión cristiana.

De manera que realmente yo diría que tenemos que tratar de logar una integración. Tenemos que aprender respeto. Nosotros los cristianos tenemos en nuestre religión una buena condición para ello: Nosotros vemos la filiación divina de cada ser humano, Cada persona (Mensch) es hijo de Dios, cada uno es imagen de Dios, si es negro o es blanco, si es musulmán o cristiano, viejo o joven, enfermo o sano, rico o pobre. Cada uno es hijo de Dios. Cada uno es hijo de Dios es una afirmación que es una verdadera revolución. Y vivir esto es una fuerza que nos puede llevar a la integración.

No me hago ninguna ilusión sobre las dificultades. Creo que hay que tomar en serio la preocupación de la gente. Pero no nos podemos encerrar (abschotten, significa encerrarse e impedir cualquier ifluencia de afuera) y el mundo se queda afuera y nosotros nos quedamos entre nosotros en nuestra isla de bienestar.