lunes, 25 de enero de 2016

La noche de ano nuevo en Colonia y el Oktoberfest


A propósito de mi columna de la semana pasada la noche de año nuevo en Colonia y las feministas alemanas, me gustaría compartir con Uds. las ideas que el filófofo Daniel-Pascal Zorn, de la Universidad Católica de Eichstätt publica en la revista de filosofía Hohe Luft.

Me refiero concretamente a su artículo NA LOGISCH! DIE ÜBERGRIFFE VON KÖLN – RELATIVIERUNG, TU-QUOQUE UND DER DOPPELTE STANDARD

Dice que la discusión sobre esa noche no está libre de trucos argumentativos.

El problema es que, quienes hasta ahora, han buscado siempre la culpa del acoso sexual en la mujer, ahora se convierten en los más enconados enemigos del sexismo. Dice el autor que comentamos.

Sí, esto es verdad. A esto me referí, un poco elípticamente en mi artículo Mujer, piensa en tu dignidad y hazte respetar Ya que hay mujeres que siempre que se habla de la dignidad de la mujer, piensan sólo en que la mujer tiene que vestirse y comportarse de manera discreta y no provocativa. Y que, si le hacen algo, es, en primer término, su culpa. Me temo que hay demasiada gente en el mundo que sigue pensando así. Y no están lejos de nosotros.

Muchos han dicho: pero si lo que pasó en la Noche de Ano Nuevo en Colonia es lo mismo que pasa en el Oktoberfest de München. Otros hacen ver que es como lo que ocurre durante carnaval en Colonia.

El tema es si se puede comparar. Pienso que sí. Que no podemos atacar el sexismo en Colonia y defenderlo en München o durante el Carnaval. Eso sería doble standard, doble moral, doble personalidad.

No se puede usar la comparación para banalizar, ni el acoso sexual en la Noche de Ano Nuevo; ni tampoco los acostumbrados acosos sexuales, ni en el Oktoberfest, ni durante el Carnaval.

La abogado penalista Clemm cuenta en el artículo mencionado en mi columna:

Siendo una mujer joven, a fines de los 80, postulé a trabajar el el Oktoberfest de München, como camarera. Nuestro futuro jefe nos instruyó: "el agarrar los senos y el popó es parte de la fiesta de octubre. No quiero ver ninguna bofetada, ni una reacción histérica de parte de Uds." Yo sé que estas instrucciones hoy también existen, tanto en la Oktoberfest como en otras ferias. Si esta forma de ver las cosas, ya no existiera más, sería un progreso" (*).

Zorn se pregunta si la comparación con la Oktoberfest es aceptable o no. Pieno que sí. Pero es evidente que, de ninguna manera para relativizar los sucesos de Colonia. Ambos son malos y muy malos, en sí. Quien está contra el acoso sexual en Colonia, también debería estar en contra del abuso sexual en München. Y viceversa. Viceversa es más probable...

El argumento tu-quoque está igualmente demás, en esta discusión, como el filósofo Zorn explica claramente en el artículo comentado. Recomiendo leer y -si no leen alemán- usen algún traductor on line.

Por último, Daniel-Pascal Zorn se refiere al doble standard. "Quienes juzgan sucesos similares y sobre el mismo aspecto, una vez con standard A y otra con standard B, en este caso, su juicio no es creíble" (**). 

Y continúa con un ejemplo clásico de doble standard: el de Birgit Kelle (es una periodista alemana de origen rumano y que vende sus libros entre lo que hoy se llama "católicos" de extrema derecha). "Un ejemplo de doble standard es su indignación frente a la violencia sexual contra la mujer en Colonia, que denuncia públicamente. Mientras recomienda a la mujer alemana que se queja de acoso sexual "cerrarse la blusa" (**).

En efecto, „Dann mach doch die Bluse zu“ es un libro de ella en que aconseja abrocharse la blusa para no provocar a los hombres. Con ello, se pone en ridículo, dice nuestro autor. Y tiene toda la razón. 

Los invito a ver mi artículo de 2014: La mujer no es culpable Sí, espero que nunca más se piense que la mujer es "culpable" del acoso sexual en su contra, como han creído, lamenteblemente, generaciones de mujeres... Ver ki breve relato La culpa de la mujer


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(*) Als junge Frau Ende der 1980er Jahre hatte ich mich einmal beim Münchner Oktoberfest als Bedienung beworben. Von unserem künftigen Chef wurden wir damals darauf hingewiesen, dass Anfassen an Brust und Po dazugehöre – "ich möchte dann keine Watschen oder so eine hysterische Reaktion von euch sehen!" Ich weiß, dass es solche Anweisungen noch heute gibt, sei es auf dem Oktoberfest oder auf Messen. Wenn solche Ansichten nicht mehr tragbar wären, wäre das ein Fortschritt.

(**) Wer gleichartige Ereignisse in derselben Hinsicht mal mit dem Standard A und mal mit dem Standard B beurteilt, dessen Urteil ist unglaubwürdig. Ein Beispiel für einen doppelten Standard ist etwa die Entrüstung von Birgit Kelle, die die „sexuelle Gewalt gegen Frauen“ in Köln anprangert, während sie deutschen Frauen rät, die sich über sexuelle Anzüglichkeiten und Übergriffe beschweren, „Dann mach doch die Bluse zu“.