domingo, 14 de febrero de 2016

El Papa Francisco y Kyrill en la Habana


Por primera vez, veo que los Rechtskatholiken están tan felices con Francisco. Sí, los Rechtskatholiken -esa insanta e insana alianza entre católicos ultraconservadores y populistas o extremistas de derecha- no sienten gran predilección por el Papa "extranjero", al que ellos no pueden manejar, ni al que pueden lamer los pies, ya que Jorge Mario no tiene interés en que le chupen nada.

Cómo podía ser de otra forma, si Francisco, en su viaje a Cuba y México, accedió a entrevistarse con el Patriarca de Rusia, Kyrill, el patriarca más poderoso de la Ortodoxia, se dice. Aunque el menos importante; el más importante es el de Constantinopla; pero eso, a ellos no les importa.

La extrema derecha alemana y los católicos de esa tendencia (pocos; pero se hacen sentir, ya que entre ellos, hay muchos nobles y periodistas que hacen mucho ruido y aliandos de organizaciones católicas internacionales que en otros países son "normales" y no extremistas como aquí) aman la Ortodoxia.

Durante anos, me llamó la atención lo que escribían en Twitter y en Facebook (Facebook en Alemania es una aglomeración de gente extrema y muy mayor de edad, lo que no siempre va junto; pero sí muchas veces) estos católicos ultras: cuando escribían "vengo de la divina liturgia", etc., etc. Cuando preguntaba qué es eso de la divina liturgia, me contestaban, como en un trance, que era la misa de los orotdoxos.

Actualmente, Rusia está aislada en el mundo. Sin aliados. Ni Argentina, ni Cuba, Venezuela está a punto de derrumbarse. Ya no le quedan aliados a Putin. Sólo el norcoreano Kim y el Pdte. de Kazajstán aceptan sus invitiaciones. Ni siquiera Sepp Blatter le sirve para posar en las fotos.

Qué mejor que enviar a su amigo Kyrill a ver a Francisco.. El patriarca (de papá alemán del Báltico; pero educado sólo por su mamá) igualmente extremista de derecha, partidario de un estado autoritario, denostador de la democracia liberal, de la homosexualización de Europa decadente y de la liberlaización de la mujer a quien quiere ver sólo en la casa y en al iglesia.

Francisco aceptó la invitación. Yo también lo habría hecho: no se puede desaprovechar una oportunidad así, después de mil anos de separación de los ortodoxos, no se puede decir que no. Recuerdo las palabras de Jutta Burggraf en su obra monumental sobre el ecumenismo: teológicamente estamos más cerca de la iglesia orotodoxa; pero culturalmente, somos muchísimo más cercanos a los cristianos evangélicos (luteranos, especialmente).

Como dice Thomas Seiterich en su artículo en la página de la Iglesia católica en Alemania, en encuentro con Kyrill conlleva un grave riesgo para Francisco (Großes Risiko für Franziskus. Thomas Seiterich über das Treffen zwischen Papst und Patriarch)

Cuidado, eso sí, el Patriarcado de Moscú fue creado a fines del siglo 16 (1589), de manera que no se puede decir sin más que es la primera reunión desde el Cisma entre las dos iglesias (1054). La reunión realmente importante ha sido entre el Papa (ha tenido lugar varias veces en las últimas décadas bajo diferentes papas) y el Patriarca de Constantinopla, que es el más importante, cabeza de la cristiandad oriental.

Lo que sí parece ser afectivo es que, es la primera vez, que un patriarca de Moscú se reúne con un "Papa romano". Y esto, no porque los papas romanos hayan sido contrarios a un encuentro, muy por el contrario. Han sido los patriarcas de Moscú, quienes no han querido reunirse con el Papa de Roma.

Seiterich explica que, ninguna confesión ha rechazado en forma tan sistemática las insistentes invitaciones a encuentros con Roma como el Patriarca de Moscú. El autor explica que, desde el fin de la Unión Soviética, la ortodoxia rusa se distanció de Roma, debido a que se sentía injustamente atacada, por ej., debido a la erección de diócesis católicas en Rusia.

Asimismo,con el polaco Juan Pablo II y con el alemán, Benedicto 16, no querían reunirse, debido a la historia del siglo 20. En el caso de Polonia, dirían que, la rivalidad con los Polonia es milenaria. Pero un encuentro con un argentino y en La Habana (territorio que ellos consideran favorable para ellos) es algo que aceptable para ellos.

Desde el punto de vista de la política eclesiástica católico romana, el encuentro es un éxito, ya que simboliza y confirma la calidad de Pedro, del Papa romano, como el portavoz, el speaker de toda la cristiandad. Concluye nuestro autor.

Seiterich explica acertadamente: es el jefe de estado ruso, Putin, quien realmente mueve los hilos desde atrás. Putin es el que quiere, desde hace ya anos que se realice este encuentro. Desea que el Patriarca se encuentre con el Papa, para que el boycot occidental contra Rusia, después de la anexión de Crimea y de la invasión del Este de Ucrania, sea debilitado.

Aunque yo diría que lo que perjudica a Rusia no es el embargo occidental de algunas personas específicas en Rusia (oligarcas, generales y otros políticos), sino la prohibición de importar prductos occidentales, impuesta por el mismo Putin, para perjudicar la economía europea y para intentar crear una industria en Rusia que sustituya las importaciones occidentales.

En este sentido, las fotos del abrazo y del beso (algunos los llaman el beso de Judas) sirven mucho a la prensa propaganda periodistica rusa. Las fotos sirven también a Moscú en su pequena guerra contra la ortodoxia ucraniana. No hay que olvidar que el Patriarcado de Kiev es tanto más antiguo que el de Moscú, de quien es -por así decirlo- su hijo...

Volviendo a Seiterich: el Patriarca Kyrill es considerado un vasallo de Putin. Kyrill denomina la participación militar rusa en Siria como una "guerra santa" contra el terrorismo islámico y para proteger a los cristianos en peligro. El Papa tiene otra visión muy diferente de la guerra en Siria.

Seiterich explica que Kyrill no arriesga mucho con el encuentro de la Habana. El Papa Francisco arriesga mucho más... De partida, su credibilidad. Confiemos en el Espíritu Santo lo guié y lo reconforte.

Desde ya, la propaganda rusa -más efectiva aún que la soviética- ha explotado el encuentro para sus mezquinos fines políticos, tanto en el interior de Rusia, como para el exterior.