viernes, 22 de mayo de 2009

La causa de la crisis no es la codicia


Continuando con la entrevista a Sinn... ver el post anterior Estrictas normas para el capital bancario

Welt comenta (1) : Muchos piensan que la codicia (Gier) de los managers es la causa de la crisis. (Yo preguntaría más bien por la estulticia de muchas personas que trabajan en instituciones financieras).

Sinn responde: este es un punto de vista superficial. La codicia es una calidad nada de hermosa (unschöne); pero no puede explicar cómo llegamos a la crisis, puesto que la codicia existía ya antes (de la crisis).

Nuevo es el levantamiento de la regulación del capital propio de los Investmentbanks norteamericanos en el 2004. Y que la política obligó a los bancos a otorgar créditos (para comprar la casa propia) a los sectores pobres.

No contribuye a la solución del problema convertir a los managers en chivos expiatorios.

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(1) Vielen gilt die Gier der Manager als Ursache der Krise.
Sinn:
Das ist eine oberflächliche Sichtweise. Die Gier ist eine unschöne Eigenschaft des Menschen. Aber sie kann nicht erklären, warum es zur Krise kam, denn sie war schon immer da. Neu war indes, dass die Eigenkapitalregulierung der amerikanischen Investmentbanken im Jahr 2004 aufgehoben wurde und dass die Politik die Banken zwang, Hauskredite an ärmere Bevölkerungsschichten auszugeben. Wenn die Manager jetzt zu Sündenböcken gemacht werden, trägt das zur Lösung der Probleme nicht bei.


8 comentarios:

hugo dijo...

es que precisamente marta, la medida comentada sobre el "levantamiento de la regulación propia" es típicamente "pro-codicia"...

"la política obligó a los bancos a otorgar préstamos a los sectores mpas pobres" es cuanto menos una visión bastante parcializada del dicente sobre lo que realmente sucedió, ya que si bien ello pudo ocurrir, lo fue solo en pequeña escala...

los grandes bancos se lanzaron deliberadamente a dar hipotecas a troche y moche, porque lo que ellos realmente querían era "enlatar" estos préstamos hipotecarios mediante el proceso llamado securitización y venderlos sin responsabilidad -es decir que se deshacían del riesgo de cobro de esas débiles hipotecas- y a mayor precio a otros típicos inversores de largo plazo como compañías de seguros, fondos de inversión y de pensiones e incautos bancos europeos como el que vos conocés...

a tal punto se llegó en estas prácticas codiciosas que un banco respetable como el wachovia, con muy buen historial, virtualmente quebró por comprar carísimo una compañía hipotecaria de california repleta de malas hipotecas, con la sola idea de enlatarlas y venderlas después, pero la burbuja le estalló en medio del proceso...

como te te imaginarás ¡¡¡los vendedores californianos todavía deben estar descorchando!!!

esteban lob dijo...

Hola Marta:

En esta historia uno jamás termina de aprender. Me parece notable la definición de Hugo acerca del "enlatamiento" de préstamos hipotecarios.

Abrazo.

koppieop dijo...

Buen día, Hugo. Interesante.
Creo que dar préstamos a gente pobre es una aspiración demagógica políticamente conveniente - "wishful thinking". Ocurre en pequeña escala, por la falta de garantías tangibles. La definición de un banco como una institución que presta paraguas cuando el cielo está despejado, y los pide de vuelta cuando llueve, es cínica pero a veces válida.
No me está claro qué se entiende por "enlatar" en este sentido. (Y por qué motivo(s) otros inversores pagaban mayores precios por créditos hipotecarios (malos)? Que tengas un buen fin de semana,
Federico

koppieop dijo...

Perdón querida Marta por no haberte saludado; recién ahora me doy cuenta de que estamos charlando en tu territorio. Hasta pronto!
Federico

hugo dijo...

marta respondo a esteban y a federico:

esteban lo de "enlatar" viene de aquel famoso chiste en que un grupo de comerciantes se la pasaba transando con latas de atún, hasta que que empezaron a tener mal olor, entonces alguien les preguntó: pero ustedes no advirtieron que esto en el estado que está no se los va comprar nadie para comerlo. a lo que los comerciantes respondieron a coro: es que nosotros no las queremos para comer, las queremos solo para venderlas a otro...

federico: como ex banquero sabrás del delicado equilibrio en los mercados entre miedo y codicia. en los últimos años el péndulo se pasó drásticamente para el lado de la codicia, desequilibrándolos, de allí que muchos -especialmente en europa y más específicamente en alemania como marta sabe muy bien-no tenían ni idea de lo que compraban, solo lo hacían pensando en la renta que iban a obtener, en momentos en que la tasa de interés estaba en nivel históricos bajísimos gracias a las brujerías de mr greenspan, al punto tal que lo que deaató la crisis de las hipotecas problemáticas a mediados del año pasado fue un comunicado de un banco francés importante que suspendió los reembolsos a sus iversores en sus fondos que habían invertido en hipotecas en estados unidos porque no podía valuarlos!!!

en mi blog publiqué tiempo atrás una frase que creo resume el clima de esta época pasada: la gente enloquece en manada y recupera la cordura de a uno...

Marta Salazar dijo...

hola hola! me alegro que estas expresiones del Sr. Sentido, sean tan comentadas,

lo del enlatamiento es un término... muy apropiado ;)

querido Federico: mi territorio es tu territorio... mi casa es tu casa :)

la historia del enlatamiento es... como para ponerla en post extra :) Gracias Hugo!

yo insisto en que hay un alto grado de estupidez, pero no sólo de economistas y banqueros, aparte de políticos, como nos hemos dado cuenta en Alemania abundantemente...

aunque aquí, el hombre y la mujer comunes, no notamos aún la crisis, por lo que muchos se preguntan qué pasará en el futuro si la crisis realmente alcanza a la "gente de la calle".

Cuando, durante los últimos years, yo invertí plata, muchos me preguntaban "y cuántos intereses te dan?", Yo decía la verdad: 3,5 o menos.

Muchos de mis amigos (que no tienen nada que ver con inversiones ni mundo de las finanzas) se reían y me contaban que ellos habían visto avisos de intereses mucho más altos y que yo era super tonta por poner dinero a plazo a tan bajos intereses...

Esa es la mentalidad (la de exigir cada día más altos intereses a productos que ellos ni siquiera conocían -enlatados-) la que ha llevado, siguiendo el planteamiento de Hugo, a ls famosa crisis financiera...

Es ese creer que saben más, como ese tontito (lo conté en Historias) empleado de banco que me decía que no se sabía si bajarían o no los intereses al mes siguiente, yo le dije que bajarían de todas maneras y él me miró con cara de suficiencia (después de todo, mujer y extranjera...) y qué pasó? que bajaron, claro.

Es el mismo que me quería vender una participación de un inmueble en Londres y me aeeguraba que era lo más seguro que hay! cuando yo le dije que no lo creía así, él casi me dice que soy tonta (no me lo dijo, sólo porque soy su clienta).

Y si ves a muchos ejecutivos que manejan las finanzas, con sus autos deportivos, su pelo engominado y sus modales de traficante de droga... es que algo así no puede salir bien...

Por otra parte están, los bebés que acaban de salir de una business school y ya creen que ellos (son varones, todos) ya saben cómo hacerse millonarios en menos de un mes! Absurdo!

como dice uno de mis jefes: nadie puede hacerse rico sin trabajar...

Un abrazo queridos amigos! Hoy sigue la entrevista a Sinn :)

koppieop dijo...

Hola Hugo y Esteban:

Hubo una época cuando en “mi” banco, muy conservador, crecía el número de deudores morosos. Al principio, varios lo atribuíamos a sucesivos errores de evaluación crediticia, luego supimos que eran consecuencias de actuaciones discutibles de un gerente comercial muy habilidoso. No era banquero ni quería serlo, pero convencía a sus colegas. Ahora, con tu buena descripción de los mercados Hugo, me doy cuenta de que él sí era codicioso, ¡y los demás también!
La anécdota del atún la conocía, pero no la relacionaba con el nuevo término económico ‘enlatar’. - No se puede comparar la situación actual con la de hace setenta-y-algo de años. Pero no puedo evitar citar lo que al respecto cuenta en sus memorias mi padre cuando vendía productos Nestlé en un país tropical:

Nestlé le daba importancia a la venta de productos de leche entera. Uno de éstos era leche condensada. El consumidor espe¬raba un producto blanco como la nieve, o de un suave color crema. Pero la leche contenía un 65% de azúcar, que el calor tropical transformaba en caramelo en pocos meses. El color que cobraba era castaño, tono que para la gente significaba "echada a perder".
Esto obligaba a una distribución cuidadosa, y en el depósito se proveía a las latas de un código de antigüedad. Era un método sencillo, que permitía a los corredores cambiar en los comercios las latas "viejas" por nuevas. Este servicio era a todas luces muy costoso, pero tenía la ventaja de lograr la confianza del comerciante en el proveedor. A las latas "viejas" se les quitaban las etiquetas y se las vendía a cafeterías, que ya hacía tiempo sabían que el color amarronado no afectaba la calidad. Con una rebaja adicional se vendía el producto muy fácilmente.

¡Felices los accionistas que tengan su capital invertido en productos enlatados de tan buena fe! Así le fue (y le va) a esa empresa.
Recuerdo haber acompañado a papá en por lo menos dos de esos viajes (en mis vacaciones). Lo veo entrar y salir de los comercios con mercadería, pero mi atención de ochoañero estaba dedicada a cosas más interesantes...

Marta: Quisiera agregar a tu experiencia una similar mía (ya comentada oportunamente a Hugo, en su blog): Cuando amigos y otros conocidos nos comentaban el bajo interés que pagaba nuestro banco por depósitos a plazo fijo, comparado con muchos bancos en la zona, les contestábamos: “Efectivamente, ofrecemos poquísimo. Pero ¿sabes una cosa? El día del vencimiento podrás contar con tu dinero”.

En el territorio de tu casa me siento como en el mío. ¡Gracias por esta ‘confusión de patrimonio’!
Un buen domingo a todos,

Federico

Pablo Rodríguez dijo...

Eigenschaft es estrictamente «propiedad» (por aquello de que eigen es «propio»), pero en este caso no es «calidad», sino «cualidad». (No dudo que su conocimiento del idioma es infinitamente superior al mío. Es simplemente una precisión.)