lunes, 14 de abril de 2014

Compremos bonos griegos


En estos días hemos celebrado pomposamente el retorno de Grecia a los mercados. Hasta la canciller Merkel viajó a Atenas para celebrarlo... y de pasada, dar auxilio electoral a sus aliados griegos (no vamos a debatir acerca si es una ayuda efectiva o no).

En efecto, Grecia colocó la semana pasada tres mil millones de euros en bonos soberanos en los mercados de capitales. Y "los mercados" se los pelearon...! Podrían haber comprado ocho meses más... La pregunta es realmente, si tenemos que alegrarnos o no.

En Alemania, reina un gran escepticismo al responder esta pregunta, al menos entre los exonomistas y expertos financieros. Los políticos, la canciller a la cabeza de la alegría, estaban jubilosos por este logro que significaría que Grecia salió ya de la crisis...

Sin embargo, hay que considerar que, de los tres mil millones de euros, bonos por valor de un millón fue comprado por hedge fonds y similares; esto es por los temidos y denigrados "especuladores". Especialmente por aquellos que apuestan a la caída de Grecia (los mismos que actualmente compran bonos de Ucrania).

Sólo como comparación, el periodista @Schuldensuehner comentaba el fin de semana que los hefgefonds compran sólo un 4% de los bonos alemanes, y esto, sólo porque los necesitan para darlos en garantía cuando realizan ciertos negocios.

14% fue comprado por bancos y 49% por fondos y administeadores de capital. No precisamente por fondos de pensiones e inversiomistas serios y conservadores que quieran guardar el bono por mucho tiempo y que espera seguridad y no especula con grandes ganancias.

De partida, hay que reconocer que quienes compran bonos griegos, lo hacen esencialmente porque saben que tienen el respaldo de la Unión europea, de los otros países de la Zona euro. De otra forma -seamos sinceros- no los comprarían...

El negocio es muy claro: yo pido plata prestada a cero interés... y se lo presto a Grecia (compro sus bonos) que me dan un interés de 4,95%.

@Schuldensuehner comenta que los inversionistas recuerdan amablemente a Grecia, ya que durante el ultimo hair cut, los inversionistas compraron bonos griegos y se negaron a renunciar a parte de sus ganancias, de acuerdo al derecho inglés, recibieron poco después el dinero que Grecia les debía.

En otras palabras, los bonos griegos -da lo mismo el estado en que se encuentra la economía griega- son un gran negociado para los especuladores. Y esto, parece que lo celebran los políticos europeos -incluyendo a los alemanes- con una ingenuidad impresionante.