martes, 29 de abril de 2014

Sobreestimamos la economía rusa


Ayer, el economista jefe del Deutsche Bank, David Folkerts-Landau, daba su opinión sobre la economía rusa y el tema de las sanciones. El título de la entrevista es muy claro: sobreestimamos la economía rusa... No, no la subestimamos, la sobreestimamos... "Russlands Wirtschaft wird massiv überschätzt"  =  "La economía de Rusia es enormemente sobrevalorada".

Explica que Rusia es todavía una economía que vive, esencialmente, de sus recursos naturales. Luego del desmoronamiento de la Unión Soviética, los rusos no han podido diversificar su economía. 

Rusia no ha sido capaz de lograr una economía que funcione y pueda competir internacionalmente. La economía es una monocultura. Esto se debe al dirigismo estatal, a la corrupción masiva y a la ausencia de estado de derecho.

Ello tiene un efecto paralizante en los inversionistas y en la empresa privada y conduce a una distribución extremadamente desigual de la riqueza y a la fuga de capitales, lo que también se ha aceleado con la crisis reciente (se refiere a la crisis de Ucrania).

A ello se suma una alarmanete situación demográfica.

Quien invierta en Rusia, ya sea en papeles o en forma de inversiones directas, tiene que saber que su inversión tendrá que pagar una prima de riesgo más alta. 

Con su comportamiento en Ucrania, Rusia nos recuerda al tipo de comportamiento de los países en el siglo 19. Rusia no es confiable, ya que su comportamiento es impredecible.

Piensa que Putin está dispuesto a asumir estos costos económicos para fortalecer el peso geopolítico de Rusia y para asegurar la influencia rusa en la región.

Pienso que, a mediano y largo plazo, la actuación de Putin perjudicará más a Rusia que a Ucrania... Pero claro, el régimen siempre puede vender a su propio pueblo las dificultades que sufra como consecuencia de sanciones del Occidente que quiere perjudicar a Rusia. Rusia y su pueblo ascético, unidos ala naturaleza en un país inmenso, solo e incomprendido o algo así.