viernes, 8 de marzo de 2013

Semiya Simsek


La entrevista con Semiya Simsek, en Die Welt, "Ich freue mich fast auf den Prozess", es realmente impresionante y recomendaría su lectura a todos los alemanes. Es hija de uno de los empresarios turcos -su papá era un self made man y había tenido mucho éxito- que mataron los terroristas nacional socialistas de Zwickau, cuando ella tenía 14 anos.

Acaba de escribir un libro... "Schmerzliche Heimat" = Patria dolorosa... que se publica en la prestigiosa editorial Rowohlt.

No he leído el libro aún y no voy a traducir toda la entrevista, sólo quiero comentar lo que Semiya nos cuenta de la policía alemana y sus extranos métodos de intentar -según ellos- llegar a la verdad de lo ocurrido. Tengo que aclarar que las víctimas turcas de los asesinatos eran considerados por la policía, organismos de seguridad y por la política (también por líderes social demócratas) como mafiosos, que habrían sido asesinados en el marco de luchas internas, propias del crimen organizado.

Cuenta que la policía le mostró a su mamá una foto de una mujer con dos ninos y le dijo que la mujer era una amante de su marido y que tenía con él dos ninos, que ellos habían investigado y descubierto que él había fundado una nueva familia. La mamá contestó a la policía que, si esto fuera así, ella también ayudaría a esta mujer y a los ninos a salir adelante. No hay que olvidar que, si se muere el papá, no hay quien "alimente" a la familia.

Semiya cuenta que su mamá se dió cuenta que esta era una historia inventada por la policía para que ella contara algo que demostrara que su marido había sido un criminal y por eso, lo habían asesinado. Lo que la policía más tarde reconoció. Después de todo, muchos creen que los turcos son criminales...

La policía llamaba a esta serie de asesinatos de empresarios exitosos de origen turco: "Döner-Morden", en circunstancias que, como dice la entrevistada, su papá era cmerciante mayorista de flores y no vendía Döner. 

Pero eso no es todo, la creatividad de la policía alemana para inventar historias es realmente sorprendente. Luego, algún dialer drogadicto dijo que el papá de Semiya había traído desde Holanda dilyente para heroína. Efectivamente, el papá viajaba una vez a la semana a Holanda a comprar flores. La historia fue inventada por el criminal, pero sólo después de cinco anos, un policía siguió esa pista y concluyó que no podía ser cierta. Sin embargo, durante todo ese tiempo, la policía alemana "torturó" a la familia de la víctima con esta historia del papá criminal y contrabandista de droga.

Disculpa -dice Semiya- no hubo ninguna por parte de la policía; lo que no me extrana, el alemán común no está acostumbrado a disculparse... Yo me pregunto si esta forma de interrogar, con mentiras tan grandes y dolorosas para la familia, es ética y mi respuesta es muy clara: NO lo es. No está al nivel de la policía de un país civilizado.

Le pregunta el diario si ella tiene una explicación del comportamiento de la policía. Responde -y tiene razón- que se debe a los típicos prejuicios frente a los extranjeros y especialmente, frente a los turcos, prejuicios que están muy metidos dentro de las cabezas. Ellos influyeron en las investigaciones y, a la postre, las dirigieron en una dirección falsa.

Finalmente, dice -y esto lo he pensado yo muchas veces, sobre todo al ver a algunos aprendices de "seres superiores" que, en realidad, son un montón de fracasados- que su papá llegó como obrero de fábrica, en 1985 a Alemania, y que trabajó y trabajó, hasta llegar a ser un empresario mayorista de flores, que trabajaba 80 hrs a la semana.

Continúa invitando a comparar ese CV con el de sus asesinos, lo único que existe en la biografía de ellos es: robo de bancos, asesinato y nada más. Sin embargo estas personas (que yo calificaría como absolutamente fracasadas) se consideraban parte de una elite, con derecho a asesinar a extranjeros. Todas las demás víctimas eran igualmente, gente laboriosa, buenos padres de familia y contribuyentes.

Demás está decir que los asesinos nacional socialistas NUNCA en su vida trabajaron, en nada.

La imagen es de la placa recordatoria de las víctimas fatales, asesinadas a sangre fría por la autodenominada célula nacional socialista en la clandestinidad, en la ciudad de Kassel. Gracias a Wikimedia y a Hafenbar por la foto. El primero de la lista es el papá de Semiya.